16 de septiembre de 1810
Por: Fernando Sánchez R.
La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia mexicana tuvo su antecedente en la invasión de Francia a España en 1808 y se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821.
El movimiento independentista mexicano tiene como marco la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del siglo XVIII. Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones de España con sus colonias. Los cambios en la estructura social y política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una profunda crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos segmentos de la población.
La ocupación francesa de la metrópoli en 1808 desencadenó en Nueva España una crisis política que desembocó en el movimiento armado. En ese año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleón Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José Bonaparte. Como respuesta, el ayuntamiento de México —con apoyo del virrey José de Iturrigaray— reclamó la soberanía en ausencia del rey legítimo; la reacción condujo a un golpe de Estado contra el virrey y llevó a la cárcel a los cabecillas del movimiento.
A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de México en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron pequeños grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de México. Tal fue el caso de la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisión. En 1810, los conspiradores de Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte pero, al verse descubiertos, optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en compañía de los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato), convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.
A partir de 1810, el movimiento independentista pasó por varias etapas, pues los sucesivos líderes fueron puestos en prisión o ejecutados por las fuerzas leales a España. Al principio se reivindicaba la soberanía de Fernando VII sobre España y sus colonias, pero los líderes asumieron después posturas más radicales, incluyendo cuestiones de orden social como la abolición de la esclavitud. José María Morelos y Pavón convocó a las provincias independentistas a conformar el Congreso de Anáhuac, que dotó al movimiento insurgente de un marco legal propio. Tras la derrota de Morelos, el movimiento se redujo a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y en Veracruz.
La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 alentó el cambio de postura de las élites novohispanas, que hasta ahí habían respaldado el dominio español. Al ver afectados sus intereses, los criollos monarquistas decidieron apoyar la independencia de Nueva España, para lo cual buscaron aliarse con la resistencia insurgente. Agustín de Iturbide dirigió el brazo militar de los conspiradores, y a principios de 1821 pudo encontrarse con Vicente Guerrero. Ambos proclamaron el Plan de Iguala, que convocó a la unión de todas las facciones insurgentes y contó con el apoyo de la aristocracia y el clero de Nueva España. Finalmente, la independencia de México se consumó el 27 de septiembre de 1821.
Tras esto, Nueva España se convirtió en el Imperio Mexicano, una efímera monarquía católica que dio paso a una república federal en 1823, entre conflictos internos y la separación de América Central.
Después de algunos intentos de reconquista, incluyendo la expedición de Isidro Barradas en 1829, España reconoció la independencia de México en 1836, tras el fallecimiento del monarca Fernando VII.
"Héroes de la Patria"
Miguel Hidalgo
Nació el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de San Diego de Corralejo, Pénjamo, Guanajuato.
En 1809 se unió a una sociedad secreta formada en Valladolid cuyo fin era reunir un congreso, para gobernar la Nueva España en nombre del rey Fernando VII, preso de Napoleón y, en su caso, obtener la independencia del país. Descubiertos los conjurados, la insurrección se trasladó a Querétaro donde se reunió con Ignacio Allende.
El 16 de septiembre de 1810, llevando un estandarte con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México, lanzó el llamado grito de Dolores que inició la revuelta y, acompañado de Allende, consiguió reunir un ejército formado por más de 40.000 mexicanos. Tomaron Guanajuato y Guadalajara, pero no consiguieron llegar a la ciudad de México.
El día 11 de enero de 1811 fue derrotado cerca de Guadalajara por un contingente de soldados realistas. Escapó hacia Aguascalientes y Zacatecas, pero fue capturado y condenado a muerte. Miguel Hidalgo y Costilla murió en Chihuahua, Chihuahua, Nueva España. Su cabeza, junto con la de Allende y otros insurgentes, se exhibió como castigo en la alhóndiga de Granaditas de Guanajuato.
Tras el establecimiento de la República Mexicana, en 1824, se le reconoció como primer insurgente y padre de la patria. El estado de Hidalgo lleva su nombre y la ciudad de Dolores pasó a llamarse Dolores Hidalgo en su honor. El 16 de septiembre, día en que proclamó su rebelión, se celebra en México el Día de la Independencia.
José María Morelos
Nació el 30 de septiembre de 1765 en Valladolid, actual Morelia (Michoacán).
Dio clases de gramática y retórica durante dos años en Uruapan. Su rico bisabuelo, Pedro Pérez Pavón, dejó un capital para su hijo natural José Antonio, siempre que se ordenara sacerdote, pero al casarse, la madre de Morelos, solicitó que el capital pasara a su hijo y en el año 1797 se ordenó sacerdote y comenzó a ejercer como párroco hasta que se unió a la rebelión de Hidalgo en 1810.
Se relacionó con Brígida Almonte, de Carácuaro, con la que tuvo a Juan Nepomuceno Almonte, nacido en 1803, y a Guadalupe Almonte, nacida en 1809, y aunque se responsabilizó de su crianza y educación, no les dio su apellido.
No tardó en hacerse con el control de un amplio territorio en el sur de México. En la retirada de Cuautla, al romper el sitio el 2 de mayo de 1812, se cayó de una mula provocándose una herida que se le infectó y le mantuvo semanas enfermo. A la muerte de Hidalgo, se quedó al frente de la revolución. En 1813 se hizo con Acapulco y, en diciembre de 1813, las fuerzas realistas le vencieron en Santa María, por lo que se vio obligado a mantenerse en una guerra defensiva.
Convocó el Congreso de Chilpancingo, que emitió una declaración de independencia, promulgó la primera constitución en la historia de México, la Constitución de Apatzingán, el 22 de octubre de 1814, —mantuvo validez en los territorios que lograron controlar durante el transcurso de la guerra de la Independencia—, y se le nombró Generalísimo del gobierno insurgente. Rechazó ser tratado como "alteza", proclamándose como "Siervo de la Nación".
El Congreso le destituyó de su cargo de generalísimo, así que formó parte del triunvirato del Supremo Gobierno en Apatzingán. Acosado por las tropas enviadas por el virrey Calleja, no pudo escapar y fue capturado por los realistas en noviembre de 1815, mientras protegía al Congreso en su retirada hacia Tehuacán.
Le acusaron de herejía y fue arrebatado de sus hábitos por la Inquisición. José María Morelos y Pavón fue entregado a las autoridades seculares y fusilado el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec. Coaccionado por sus verdugos, se retractó a cambio de recibir los sacramentos antes de morir.
En 1828 su ciudad natal, Valladolid, recibió el nombre de Morelia y en 1869 Benito Juárez decretó la creación del estado que lleva su nombre.
Ignacio Allende
Nació el 21 de enero de 1769 en San Miguel el Grande, hoy San Miguel de Allende, Guanajuato.
Sus padres fueron el español Domingo Narciso de Allende y Doña María Unzaga, una rica familia española dedicada al comercio y a la agricultura.
Entró en contacto con miembros de grupos liberales y masones, así como con oficiales del ejército colonial que coincidían con los ideales de libertad e independencia. Al retornar a San Miguel en 1808, participa en reuniones de conspiradores. En 1809 intervino en la conspiración de Valladolid, promovida por los militares José María Obeso y José Mariano Michelena, pero fue descubierta y sus dirigentes detenidos. Allende logró escapar.
Conoce al cura de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla y promueve la organización de varios centros insurgentes; el de mayor importancia fue el de Querétaro. En un principio se decidió iniciar el levantamiento en diciembre de 1810 en la población de San Juan de los Lagos, que sería encabezado por Allende y Aldama. La detención del corregidor Domínguez, obligaron a que en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, en la Villa de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla, en compañía de Ignacio Allende y Juan Aldama, decidieran convocar de manera inmediata al levantamiento en contra del dominio español, iniciando el movimiento de independencia.
Fue proclamado como generalísimo, al renunciar Hidalgo al mando en enero de 1811. En su viaje al norte del país, fue aprehendido en Acatita de Baján, Coahuila, juntamente con los demás cabecillas insurgentes, al ser traicionados por Elizondo. Fue enviado Chihuahua, donde se le enjuició como rebelde y se le sentenció a muerte.
Ignacio Allende fue fusilado en Chihuahua el 26 de junio de 1811. Su cabeza fue expuesta en la alhóndiga de Granaditas (Guanajuato). Sus restos reposan en la Columna de la Independencia en la ciudad de México.
Juan Aldama
Nació el 3 de enero de 1774 en San Miguel el Grande (actual San Miguel de Allende, en el estado de Guanajuato). Hermano de Ignacio Aldama.
Cuando comienza la guerra de Independencia, era capitán del regimiento de caballería de las milicias de la reina en su pueblo.
En 1809 toma parte en la conspiración que en Valladolid dirigieron García Obeso y Michelena. Junto a su hermano Ignacio participó en las juntas secretas de Querétaro en 1810 en la casa del corregidor Domínguez, y en las de San Miguel.
El 10 de septiembre de ese mismo año, la conspiración de Querétaro es descubierta por denuncia de el capitán Joaquín Arias de Celaya. El 13 de septiembre hubo otra denuncia, en la que se implicaba como conspiradores a los hermanos Emeterio y Epigmenio González, así como al corregidor Domínguez, de Querétaro. Éste se percató y ordenó registrar las casas de los hermanos González, en busca de armas.
La esposa del corregidor, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, avisa a Ignacio Allende enviando un correo a San Miguel. El enviado de la corregidora informó al capitán Juan Aldama que la conspiración había sido descubierta. Aldama se entrevista con Miguel Hidalgo y Allende. Los tres llegan a la conclusión de que había que adelantar el movimiento. En la madrugada de ese día, 16 de septiembre de 1810, Hidalgo mandó llamar al pueblo mediante un rebato de campanas y así se inicia la revolución. El 17 siguiente, se nombra una junta directiva en San Miguel el Grande, Aldama fue presidente, siendo el primer gobierno de los insurgentes.
Juan Aldama fue ascendido al grado de teniente general, grado con el que participó en las desastrosas batallas de Aculco y Puente de Calderón, en 1811. Tras la derrota sufrida por contra los realistas de Calleja, se inició la retirada hacia el norte, acompañando Juan Aldama a los cabecillas, hasta Acatita de Baján, en donde todos fueron aprehendidos, por la traición de Elizondo. Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez y otros jefes fueron remitidos a la ciudad de Chihuahua, donde el tribunal militar debería juzgarlos por rebeldía.
Fue sentenciado a morir y fue fusilado el 26 de junio de 1811 en compañía de Allende, Mariano Jiménez y Manuel Santa María. Su cabeza fue enviada a la Alhóndiga de Granaditas para que fuera exhibida colgada.
Mariano Abasolo
Al ser derrotados en Puente de Calderón, Abasolo y los demás líderes insurgentes huyeron hacia el norte del país, pero el 21 de marzo de 1811 fueron capturados en Acatita de Baján. Abasolo fue llevado a España y encarcelado en en castillo de Santa Catalina, en Cádiz. Aquí murió el 14 de abril de 1816.
Josefa Ortiz de Domínguez
Nació el 8 de septiembre de 1768 en Valladolid (Morelia).
Hija de Manuela y Pedro Ortiz, capitán del regimiento de Los Verdes.
Cursó estudios en el Colegio de San Ignacio de Loyola o de las Vizcaínas. En el año 1791 contrajo matrimonio con el corregidor de Querétaro, licenciado Miguel Domínguez, por lo que recibió el apodó de 'la Corregidora'.
En el año 1810 conoce al cura Miguel Hidalgo y Costilla y al capitán Ignacio Allende, a los que informó del desarrollo de la conspiración en Querétaro. Los realistas descubrieron donde se guardaban las armas para la sublevación de octubre, entonces Josefa persuadió a sus compañeros para que adelantaran la proclamación de la independencia al mes de septiembre.
Fue hecha prisionera y recluida en el convento de Santa Catalina de Siena durante 3 años. Liberada de la prisión, fue objeto de condecoraciones y títulos que rechazó de manera enérgica. Se afilió a grupos liberales radicales simpatizantes de las logias yorkinas.
Durante el imperio de Agustín de Iturbide, éste intentó hacer dama de honor a Doña Josefa Ortiz de Domínguez, cargo que declinó por no estar de acuerdo con el imperio.
Josefa Ortiz falleció a causa de una pleuresía el 2 de marzo de 1829 en la Ciudad de México. Sus restos fueron exhumados y llevados con grandes honores a Querétaro, donde reposan.
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